martes, 4 de octubre de 2011

El Jazz hecho poesia ...Chico y Rita!!!


Chico y Rita, largometraje de animación para adultos
Estreno en España 25 Febrero 2011
Producido por Fernando Trueba PC, Estudio Mariscal y Magic Light Pictures
Guión de Ignacio M. de Pisón y Fernando Trueba
Música de Bebo Valdes

Dirigido por Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando

En la Cuba de finales de los cuarenta, Chico y Rita inician una apasionada historia de amor. Chico es un joven pianista enamorado del jazz y Rita sueña con ser una gran cantante. Desde la noche en que el destino los junta en un baile de La Habana, la vida va uniéndolos y separándolos como si de la letra de un bolero se tratara.
En la Cuba actual, Chico vive de limpiar los zapatos a los turistas en La Habana Vieja. Hace años fue pianista. Hoy vive solo y olvidado.
Un día, en una emisora de radio, oye una de sus viejas músicas, y los recuerdos toman vida…
La Habana, 1948. Chico y su inseparable amigo Ramón pasean de bar en bar a turistas americanas por la noche habanera. En un cabaretucho popular, Chico se queda fascinado por una joven cantante aficionada, Rita.
En esa primera noche, vemos en síntesis, lo que va a ser su relación a lo largo de sus vidas, una incesante serie de encuentros y desencuentros, de apasionadas rupturas, y aún más apasionadas reconciliaciones.
Tras la primera noche de amor, un inspirado Chico despierta y comienza a componer una canción para Rita. La llegada de Juana, amante anterior de Chico, desemboca en una batalla campal y en la primera de una serie de rupturas.
Pero Ramón, que ejerce las funciones de amigo-manager, consigue convencer a Rita de participar como pareja de Chico en un concurso de radio. Triunfan, y el éxito les une de nuevo y les supone su primer contrato, en el Hotel Nacional.
Ron, un productor americano, ofrece a Rita un contrato para ir a cantar en Nueva York. Tras una absurda escena de celos, Chico acaba borracho en los brazos de Juana. Rita, despechada, acepta la oferta de Ron dejando atrás La Habana y a Chico.
Chico no aguanta mucho tiempo en Cuba sin Rita. Un día vende su piano y parte a New York con Ramón. Allí no sólo espera recuperar a Rita, sino abrirse camino en el mundo del jazz.
El mambo hace furor, la ciudad está llena de músicos latinos (Machito, Mario Bauza, Tito Puente, etc…). Chico y Ramón tienen una carta de introducción para Chano Pozo, el famoso conguero cubano que está en la banda de Dizzy Gillespie.
Chico encuentra a Rita, que ahora se hace llamar Rita Labelle, pero es rechazado en su primer intento. Encuentran a Chano Pozo en una jam session (¡junto a Charlie Parker!) pero sus esperanzas se vienen abajo cuando tras una disputa con su dealer, Chano es asesinado en un bar de Harlem, en presencia de los aterrados Chico y Ramón. La conquista de la gran manzana no empieza con buen pie.
La carrera ascendente de Rita la lleva a los clubs a Broadway. Ramón y Chico sobreviven como pueden, el primero como portero de un Hotel de lujo y el segundo tocando en fiestas. En una de ellas, en honor a Rita y justo antes de su inminente debut en el cine musical, Chico y Rita se encuentran de nuevo. Pero se dan cuenta de todo lo que les separa y esa noche se convierte, más en una despedida que en un reencuentro.
Para alejar a Chico de Rita, Ron utiliza a Ramón. Le monta una pequeña agencia artística y "consiguen" un trabajo para Chico. Con Dizzy Gillespie. En Europa. Rita se convierte en estrella de cine, y Chico vive la bohemia parisina. Un día ve en un cine la película de Rita y decide acabar la canción que una mañana, hace algunos años, comenzó a componer en La Habana para ella. La canción se convierte en un hit, es grabada por Nat King Cole, y suena en todas las radios.
Rita la escucha y reconoce la melodía. Decide buscar a Chico. Esta vez está decidida a no perderlo más. Va a buscarlo al club donde Chico está actuando y el reencuentro parece por fin definitivo. Chico y Rita deciden casarse en Las Vegas el primero de año, ya que Rita va a estar allí cantando en un club.
Ramón pone a "su jefe", Ron, al corriente de los planes de Chico y, juntos, le tienden una trampa. Chico es deportado a Cuba y no consigue llegar a su cita con Rita.
Rita decepcionada, decide echar al traste su carrera, montando un escándalo durante su actuación en la noche de fin de año.
Chico, desconcertado, llega a La Habana el 1 de enero de 1959. Batista ha huido. Es el triunfo de la Revolución. En la Cuba castrista, Chico se sume lentamente en el olvido.
Estamos de nuevo en la Cuba actual. Chico es un humilde limpiabotas. Estrella, una joven cantante flamenca que conoce sus viejos discos, le invita a grabar con ella la canción de Rita. Chico y Estrella dan la vuelta al mundo con una gira triunfal. Ganan Grammys… Chico ha vuelto a ser músico.
Al pasar por New York, Chico decide buscar a Rita.

http://youtu.be/crEVrCaEvSo

domingo, 25 de septiembre de 2011

Gran Piazzolla!!!

Concierto para Bandoneón es una obra compuesta por Astor Piazzolla. Originalmente la obra fue compuesta para Bandoneón (solista), Orquesta de Cuerdas, Arpa y Piano. Esta obra también es conocida (con fines comerciales) como Aconcagua, nombre otorgado probablemente por un productor italiano con el que Piazzolla estuvo vinculado en la década del 70.
El Concierto para Bandoneón dura aproximadamente 20 minutos, y consta de 3 movimientos (a la manera de los conciertos tradicionales) el primero Allegro Marcato, el segundo Moderato y finalmente el tercero Presto.
Para el final del concierto (los últimos 20 compases aproximadamente) Piazzolla retoma la melodía de un tango que había compuesto anteriormente llamado El Flaco Aroldi, melodía que el autor orquesta de una manera pomposa, para un final poderoso.
La obra fue grabada por primera vez en 1983, en el Teatro Colón y vuelta a grabar algunas veces más (en 1987 junto con la Orchestra of Saint Luke bajo la dirección de Lalo Schifrin y finalmente en 1990 en Grecia bajo la dirección del maestro Manos Hadjidakis, sienda esta la última grabación en vida del compositor Argentino).
http://youtu.be/hgEkGs71OIE

Una música constante....

Después de "Un buen partido", su tan celebrado debut novelístico, Vikram Seth confirma su extraordinario talento narrativo con "Una música constante", donde de nuevo encontramos su pasión por la música y la poesía, su sutilísima visión de las relaciones personales, y el amor como esa única fuerza capaz de llenar nuestras vidas de sentido y sufrimiento. Michael Holme es un violinista de gran talento, a quien su maestro auguraba una prometedora carrera como concertista, y que ha acabado como segundo violín en el Cuarteto Maggiore, una posición tan cómoda y sin expectativas como su propia vida, que transcurre gris y melancólica en un Londres igual de triste y melancólico. Incompetente para el mundo real, sólo dos pasiones le animan: Schubert y su violín, un Tononi que le regaló su primera amiga y mentora, Mrs. Formby, quien de niño le introdujo en los placeres de la música y la poesía. Pero el grueso caparazón que mantiene su fría y rutinaria existencia se ve de pronto roto por el azar: una tarde, en medio del bullicio de la ciudad, cree ver a Julia, una pianista a la que amó y perdió diez años atrás debido a sus dudas y a su incapacidad de enfrentarse a la realidad. A partir de ese momento Michael dedica todas sus fuerzas a reencontrarla, como si ese viaje desesperado al pasado fuera lo único que pudiera dar sentido a su vida. Y al hallarla, Michael descubrirá que el pasado es otra caja de Pandora, y el abrirla le llevará a un viaje interior por los laberintos de la memoria y a otro viaje físico por Venecia y Viena en compañía de Julia, quien le revelará un terrible secreto que afecta a lo más íntimo de su ser y que es la cruel prueba de que nunca hay una segunda oportunidad. Escrita con un lenguaje transparente y evocador, en el que alternan pasajes de intensa poesía con diálogos rebosantes de viveza e ingenio, y con el conocido virtuosismo del autor a la hora de retratar a sus personajes, "Una música constante" es probablemente la obra más personal de Vikram Seth hasta la fecha, una novela que no nos deja indiferentes pues nos habla de las armas que utilizamos para derrotar al tiempo, de la ambigüedad del triunfo y del fracaso, de la dificultad de ser nosotros mismos y entregar una parcela de nuestro yo a los demás, de las renuncias que hemos de hacer para transcurrir por el mundo sin sufrimientos, de este lastre ineludible que es el pasado y de la necesidad de soltarlo para sobrevivir. Es también una acerada y sarcástica visión del ambiente musical londinense, lleno de críticos fatuos, agentes histéricas, aficionados enloquecidos y luthiers sabios. Y es, por fin, esa lúcida y desencantada visión de la Europa del fin del milenio que sólo una inteligencia afilada y no-europea podía llevar a cabo.